Era el día de la inauguración de mi piso. Invité a unas cuantas amigas para celebrarlo, bebiendo unas copas, bailando, riendo…
Ana y yo estuvimos toda la noche juntas, hablando de nuestras exparejas y riéndonos de ellos. Casi sin darme cuenta, se hizo tarde, la gente estaba cansada y al día siguiente tenían que madrugar. Ana y yo estábamos tan borrachas que sólo sabíamos reír. Cuando ya marchara todo el mundo, Ana decidió quedarse para ayudarme a limpiar. No me apetecía, le dije que se sentara que ya lo haríamos más tarde. Le serví otra copa más. Al darle la copa, mis ojos desintencionadamente miraron para su escote. Se le veía el sujetador. Era blanco con unas perlitas. El pecho se le salía por encima del sostén. Levanté la vista y Ana se mordía los labios.
Ana: ¿Te cuento un secreto?
yo: Dime.
Ana: Estoy muy caliente. Creo que el alcohol se me ha subido a la cabeza.
Me abalancé sobre ella, la besé dulce y suavemente. Nunca había tenido ninguna experiencia lesbica y quería probar lo que se sentía. Ana se inclinó hacia atrás, dejando que mi cuerpo se acostase sobre el suyo. Seguimos besándonos sin cesar. Nuestras lenguas se adueñaban de nosotras. Sentí su aliento, húmedo, caliente. Bajé mi mano lentamente sobre su cuello, hasta llegar a sus pechos.. allí, aparte el escote del vestido y coloqué sus tetas por encima del sostén. Sus pezones estaban duritos. Poco a poco, fuí bajando besándola hasta llegar a pezones. Los empecé a rodear con la lengua. Recorrí cada segundo de su aureola, hasta que introduje su pezón en mi boca. Lo succioné, empecé a chupar de él como si de un caramelo se tratara. Uff!! estaba calentísima. Empecé a notar mi vagina húmeda, y fue cuando la llevé al baño. Mientras llenaba la bañera, la senté encima de la tapa del váter mientras que yo me senté en el suelo. Se abrió de piernas, y le empecé a comer todo el coño. Dioos!! que rico estaba, me encantó cuando le abrí aún más de piernas, haciendo que su culito se escurriera hacia mi boca. Estaba completamente abierta, sus flujos resbalaban sobre mis labios. Le chupé y chupé mientras que ella me decía cosas calientes. Gritaba, gemía, y sus caderitas empezaron a estrecharse, y paré. Me marché corriendo a la habitación y cogí la cam. Quería grabar este momento para toda la vida.
Ana me pidió que me metiera en la bañera, el agua estaba caliente, mientras yo me metía en ella, salía un vaho que desprendía de mi cuerpo.. Me senté en la parte de arriba de la bañera. Ana agarró mis pezones y empezó a acariciarlos.. Umm! Sólo una mujer sabe como acariciarlos.. Estaba que no entraba en mí, todo aquel placer que me hacía sentir nunca antes lo había sentido. Casi sin darme cuenta, Ana me estaba comiendo mi campanita… ¡¡Me encantaba!! Su lengua se movía rápidamente de un lado a otro, mis caderas se leventaban como si quisieran tenerla dentro de mí. Me metió la lengua. Su lengua recorría todo mi agujerito por dentro, fue algo increíble. Mis dedos, tocaban de arriba abajo, su sexo. Estábamos excitadísimas. Mirábamos para la cam y aún nos calentábamos más.
Cogimos la cam y nos fuímos a la habitación. Queríamos ver el video erótico que habíamos grabado. Apagamos las luces, nos metimos en la cama y empezamos a ver el video. Era lo más excitante que había hecho en mi vida.
De repente, noté la mano de Ana otra vez en mi coñito. UUff!! Benditos dedos. Sabía exactamente donde tocarme. Noté como un calor empezó a recorrer cada parte de mi cuerpo. Mis pezones se erizaron. Empecé a besarla, a tocarla.. se levantó y se puso de lado, mirándome, su pierna estaba entre las mias, y las mías entre las de ella..Nos fuimos acercando, poco a poco. Con mis manos, sujetaba los labios de mi vagina, para que nuestros sexos se rozaran. La noté, estaba muy caliente, notaba su flujo. Empecé a rozarme. Suavemente, de arriba a abajo, de alante para atrás. Cada vez el movimiento se iba haciendo más rápido, con más intensidad, apretandonos una a la otra, para sentirnos aún más.
Ana empezó a susurrar “Vamos zorrita, restrégate más. Ven, ven.. Sí… Sii…Me encantas”. Me excité aún más, me restregué todo lo fuerte que pude con ella, gritábamos, mientras que escuchábamos nuestros propios gemidos en el video.
“Un poquito más, un poquito más.. Dios, mi putita, que caliente me pones. Toda una lolita.. Sii, aah, Siii.. Sii” sólo salían estas palabras de mi boca. Ana de repente, se metió bajo las sábanas… Yo reía, preguntandole que hacía, hasta que de repente, noté como me chupaba.. Sí, era perfecto. Chupaba y chupaba, con mis manos sujeté su cabecita dirigiéndola de arriba, abajo.. Cuando ya pensé que estaba en lo mejor. Ana se bajó más.. Su lengua, me besaba mi culito. Poco a poco, mis nalgas se fueron ablandando, sin hacer fuerza. Me dejaba llevar… Me introdujo su lengua por el culo, mientras que su manito, tocaba mi clitorix… Yo no podía hacer nada, estaba demasiado lejos para tocarla. Pero es lo que quería ella. Que gozara de mi primera experiencia. Mi ano se abrió, más y más hasta que Ana alcanzó un masturbador del cajón. Yo a cuatro patas, y ella por debajo mia, chupándome todo el coño, succionandomelo todo y el vibrador metido en mi culo.. Llegué al orgasmo…Me corrí… Todo mi flujo, caía en su boca…Ella tragaba y tragaba… Me agaché y la besé. Mi flujo, más su saliva era una mezcla explosiva. No sé si por lo caliente que estaba o por lo que fue, pero fue lo más rico que probé en mi vida.
